10 julio 2017

La difícil «normalidad» de vivir en Leiza

Pablo Ojer
ABC

Decía a ABC hace unos meses Josu Puelles, hermano de Eduardo Puelles, asesinado por ETA en Arrigorriaga, que «no se puede hablar de normalidad mientras en localidades como Leiza no se pueda ir por la calle con la camiseta de la selección española de fútbol».

Y lo cierto es que diez meses después de que los terroristas anunciaran el «cese definitivo de las acciones armadas», en Leiza no se puede hablar de normalidad.

Este año, uno más, la familia Baleztena fue agredida cuando un grupo de jóvenes subió al balcón de su casa para robarles la bandera española que colocan cada 11 de agosto y quemarla en la misma plaza, enfrente del Ayuntamiento.


 No es la primera vez ni mucho menos que esta familia sufre el acoso de los radicales. Ha habido otros intentos de quemarles la bandera, con el consiguiente peligro de que el fuego se extendiera al edificio. Hace unos años, en 1999, algunos vecinos del pueblo decidieron poner una enorme ikurriña y una pancarta que tapara la bandera de España. Un amigo de la familia salió al balcón y reventó los globos que sostenían aquello con una escopeta de caza. Esta persona tampoco se ha librado del ataque de los violentos. En 2003 tuvo que realizar disparos al aire ante el ataque que sufrió su casa.
Sin apoyo

Las hermanas Baleztena, actuales dueñas de la casa, se han quejado en más de una ocasión de la escasez de apoyo por parte de algunos políticos. Han sido especialmente críticas con Patxi Zabaleta, fundador del partido nacionalista Aralar y vecino de la localidad, que nunca les ha mostrado ningún tipo de apoyo ante los actos violentos de los que han sido objeto. Los Baleztena constituyen una de las familias carlistas más conocidas no sólo en Leiza, sino en toda Navarra.


 De hecho, Joaquín Baleztena fue el jefe regional de los carlistas en Navarra en los años 30. Incluso se llegó a enfrentar al general Mola, quien inició el levantamiento militar de 1936 desde Pamplona, para evitar que hubiera ajusticiamientos hacia los republicanos.

Pero buena parte de los vecinos de Leiza no ven con buenos ojos las costumbres, arraigadas en la tradición, que mantiene esta familia. No hay que perder de vista que más del 75% del electorado de Leiza optó por Bildu en las pasadas elecciones municipales, por lo que obtuvo nueve concejales frente al que logró Derecha Navarra y Española y el que obtuvo UPN.


Acoso radical
Tampoco los regionalistas se han librado del acoso de los radicales en Leiza. De hecho, el concejal de UPN José Javier Múgica fue asesinado por ETA en 2001 debajo de su casa. Aunque no se ha podido determinar la autoría, todo apunta a que hubo un chivatazo a los terroristas desde el propio vecindario que les advirtió del día en que Múgica regresaba de sus vacaciones.

Sin embargo, aunque pequeño, en Leiza hay una parte del electorado y, por lo tanto de la población, que apoya las costumbres no nacionalistas, que tiene la bandera de España como propia. Y ahí siguen los Baleztena año tras año, mostrando la enseña nacional cada 11 de agosto, pese a lo que piensen otros.